Clinica Veterinaria Colores

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Enfermedades de Intestino Grueso

La diarrea es la manifestación más dominante asociada con la enfermedad colónica en perros. Las anomalías inflamatorias (colitis), que pueden ser dietéticas, traumáticas, parasitarias. infecciosas, inmunes o idiopáticas (causa desconocida), son las etiologías más importantes de la diarrea de intestino grueso. Otras causas incluyen tumores (linfoma, adenocarcinoma), obstructivas (intususcepción, vólvulo) y funcionales (síndrome de intestino irritable).

Las diarreas de intestino grueso se caracterizan por la urgencia frecuente para defecar (en general más de tres veces la frecuencia normal); con cada defecación se producen cantidades reducidas de heces que suelen contener un exceso de moco y a veces sangre roja fresca. La urgencia, resultante de la irritación o inflamación del colon ocasiona expulsiones prematuras frecuentes de cantidades mínimas de heces que de otro modo serían insuficientes para provocar el reflejo defecatorio. Asimismo, los “accidentes” en el hogar, pueden ser originados por la urgencia o incapacidad de controlar el comportamiento intestinal. No es infrecuente que si vuestro perro está afectado por alguno de estos problemas advirtáis un esfuerzo (tenesmo) porque el animal se mantiene en postura agachada durante un periodo extenso de tiempo después de la defecación o hace repetidos esfuerzos defecatorios dentro de un lapso de pocos minutos. Estos intentos pueden producir o no pocas heces, o a veces una cantidad reducida de ellas, compuestas casi por completo de moco, exudado y sangre.

La sangre puede cubrir las heces, las vetas sanguíneas pueden estar mezcladas dentro de las heces o la sangre en gotas es eliminada al final de la defecación. El moco excesivo puede dar a las heces un aspecto brillante o de jalea.

Normalmente, los problemas de intestino grueso no van a provocar adelgazamiento en vuestro perros, si esta comiendo con normalidad y los volúmenes se heces no son excesivos, lo que contrasta con el aumento sustancial de la producción fecal en perros con enfermedad del intestino delgado.

Cuando hemos llegado a la conclusión de que las diarreas de nuestros pacientes son debidas a un problema de intestino grueso, comenzaremos a investigar las razones por las que se está produciendo. Os adelantamos que en ocasiones será necesario la realización de estudios histológicos, es decir la toma de una muestra de tejido del colon y su posterior envío al laboratorio por medio de colonoscopia.

Aún así, las primeras evaluaciones deberán ir orientadas a buscar las causas en la nutrición, en la presencia de parásitos, o en la presencia de infecciones. Se deberán realizar múltiples análisis fecales en busca de gusanos látigo, protozoos, esporas y toxina de Clostridium perfringens y ensayos dietéticos de 4 semanas con dietas de elevada digestivilidad comercial o casera sola y con el agragado de fibras (psyllium). Si la diarrea persiste y la etiología no es evidente, la siguiente fase del diagnóstico debería incluir un hemograma completo, perfíl de bioquímica sérica, análisis de orina, cultivos de heces, y estudios por imagen del tubo digestivo que incluirán radiografías y ecografías. Por último se procederá a un análisis colonoscópico completo y la biopsia.

No debemos olvidarnos de enfermedades extraintestinales subyacentes que pueden ser causa o consecuencia de la diarrea.

Podremos encontrarnos con la presencia en el colon de masas, engrosamientos, intususcepción, distensión, impacción fecal, dolor o cambios asociados con los gánglios linfáticos y otros órganos abdominales. La palpación digital del recto puede identificar objetos extraños, masas intra o extramurales, estrecheces o anormalidades en la textura de la mucosa.

En muchas ocasiones, las causas de estas alteraciones digestivas puede ser debida a la ingestión de materiales abrasivos como huesos o juguetes que pueden lesionar la mucosa del colon y recto, y originar colitis abrasiva y signos de diarrea y hematoquecia que suelen durar 2 o 3 días.

La diarrea inespecífica aguda del intestino grueso a menudo se resuelve con la restricción de la ingesta durante 24 a 48 horas seguida de la reintroducción gradual utilizando dieta blanda digestible. La diarrea inespecífica crónica sensible a la dieta puede resolverse en muchos casos mediante el consumo ESTRICTO de un producto balanceado de alta digestibilidad de las que disponeís en el canal veterinario. Si tras el uso durante 4 semanas de estas dietas no se ha conseguido la resolución del problema, entonces se agrega fibra soluble digestible o salvado de avena para determinar si el perro tiene diarrea del intestino grueso sensible a la fibra.
Una de las causas más frecuentes de colitis es la trichuriasis y debe ser descartada mediante los análisis pertinentes o el ensayo con un medicamento adecuado. De igual manera, los Anquilostomas también pueden provocar colitis.

Las infecciones generalizadas por Campylobacter, Salmonella, y Clostridium se están reconociendo como causas bacterianas importantes de enterocolitis. Estas infecciones del tracto digestivo posterior se pueden diagnosticar por cultivos fecales especializados. Cuando hay un brote de diarreas en un colectivo de perros, esta circunstancia debe ser tenida muy en cuenta.
Un análisis de sangre puede revelar anemia, que podría derivar de una hemorragia intestinal o de una falta de fabricación de glóbulos rojos por una enfermedad crónica. La elevación de eosinófilos podría indicar la presencia de parásitos, enteritis eosinofílica o a veces otras enfermedades intestinales inflamatorias o neoplásicas. Las alteraciones en el número de glóbulos blancos podrán indicar una infección generalizada, una inflamación intestinal o una intoxicación.
La determinación de los diversos valores bioquímicos nos dirá si estamos ante una enfermedad que puede estar provocando las colitis, como la insuficiencia renal, pancreatitis, enfermedad hepática, o enfermedades de la glándula adrenal o del tiroides.

Colitis idiopática crónica (enfermedad intestinal inflamatoria)

Es uno de los grandes quebraderos de cabeza para los veterinarios, y en muchas ocasiones afectan también al intestino delgado y al estómago. Las causas que dan lugar a estos procesos no están todavía perfectamente establecidas, pero se han incriminado factores genéticos, dietéticos, bacterianos, inmunológicos, y alteraciones de la permeabilidad de la mucosa intestinal. Se podría tratar de reacciones de hipersensibilidad contra bacterias, componentes del alimento o del propio intestino.

Algunos de los perros que acuden a las consultas veterinarias con colitis idiopática colónica presentan diarreas crónicas o recurrentes del intestino
mejoran ostensiblemente con cambios dietéticos y los tratamientos médicos oportunos.
Las modificaciones dietéticas incluyen diversas estrategias, incluyendo dietas con proteína nueva, alimentos enriquecidos con fibras y productos con niveles ajustados de ácidos grasos omega-6 y omega-3. En algunos pacientes se produce la resolución completa o parcial de los síntomas y en ocasiones la regresión de las lesiones.

Podemos decir por tanto que el tratamiento de esta enfermedad, si es que está asociada a hipersensibilidad dietética, se basa en la oferta controlada de una dieta bien definida, libre de aditivos y de alta digestibilidad que contiene una sola fuente de proteína que no está presente en el alimento regular del perro (proteína nueva a cual el animal todavía no está sensibilizado). Las dietas hogareñas (pavo, pato, cordero, conejo, venado, esturión, o tofú) son más convenientes como procedimiento diagnóstico, que podrá ser cambiado a una dieta comercial hipoalergénica con una proteina novedosa, y que estará mejor balanceado para uso a largo plazo.

En los casos en que el cambio de dieta no soluciona el problema, otros ajustes dietéticos pueden ser beneficiosos. Me refiero a la utilización de fibras (psyllium, salvado, calabaza enlatada) en la dieta regular o el cambio a una dieta comercial enriquecida con fibra fermentable (pulpa de remolacha, tapioca) fabricada para mejorar la función colónica y amortiguar la diarrea en perros con colitis. La fibra, además, ayuda a mantener controlados los gérmenes patógenos del intestino.

En cuanto al uso de medicamentos para el tratamiento de este tipo de enfermedades intestinales, los clínicos veterinarios utilizamos los corticosteroides, y la mejoría clínica debería ser observada en 1 o 2 semanas. En algunas ocasiones será necesario prescribir, además, metronidazol, sulfasalacina, sulfapirina, mesalamina, olsalacina y azatioprina. En algunas ocasiones estas medidas terapeúticas curan el proceso, pero en otras deben ser suministradas cada 2 o 3 días para evitar la reaparición de los síntomas. En la actualidad, los tratamientos con ciclosporina, y algunos medicamentos que se usan para tratar las inflamaciones de vías aéreas en casos de asma parece que abren una nueva posibilidad al tratamiento de la inflamación gastrointestinal crónica.

Colitis ulcerativa histiocítica

Es una enfermedad intestinal crónica del Boxer joven. Los perros afectados desarrollan una diarrea de intestino grueso que es copiosa y sanguinolenta-mucoide antes de los 2 años de vida. Cuando la enfermedad evoluciona se presentará una gran pérdida de peso. A pesar de que se deben aplicar los tratamientos anteriormente nombrados el pronóstico para estos animales no suele ser bueno.

En los perros con pancreatitis aguda también puede presentarse una colitis hemorrágica necrotizante. En estos casos los corticoesteroides está totalmente contraindicados.

La intususcepción

Se produce por la invaginación del ciego dentro de la luz del colon. Imaginad un dedo de un guante de goma que se introdujese sobre si mismo; esto es lo que ocurre en la intususcepción, lo que provocará como es lógico una obstrucción intestinal. Se producirán graves lesiones en la mucosa intestinal, y síntomas muy agudos, con depresión, anorexia, vómito y deshidratación. El tratamiento en este caso consiste en la ablacción quirúrgica de la zona intestinal invaginada.

Los pólipos y tumores de colon

Suelen provocar los síntomas típicos de una colitis. Las neoplasias malignas más corrientes son adenocarcinomas y linfosarcomas, mientras que las benignas incluyen leiomiomas, pólipos adenomatosos, y adenomas. La presencia de tumores a nivel de colon, debería ser tenida en cuenta en aquellos perros con sangrado rectal o diarrea contumaz de intestino grueso y hematoquecia. Los pólipos pueden ser diagnosticados por tacto rectal o ser visualizados por la eversión de la mucosa rectal. Suelen ser lobulados y de color rojo oscuro, se rompen con facilidad y sangran de forma profusa. Los tumores malignos se deben diagnosticar por colonoscopia.

La constipación y disquecia

Es un signo clínico caracterizado por defecación ausente, infrecuente o difícil, asociado con retención de heces dentro del colon y recto. El problema de una retención de heces en estas zonas es la pérdida de agua que sufren éstas, lo que redunda en un endurecimiento cada vez más acentuado y por lo tanto mayor dificultad en su expulsión. La obstipación es una condición de constipación intratable en la que el colon y el recto están tan impactados con heces duras en exceso que no puede ocurrir la defecación. Megacolon es un término que se refiere a un transtorno en el que el colon muestra dilatación e hipomotilidad extremas, por lo usual irreversibles.

La torsión o vólvulo del colon

Redunda en una obstrucción intestinal completa, con necrosis de la zona afectada, peritonitis séptica y muerte por choque séptico, de no mediar un diagnóstico y una intervención quirúrgica rápida. Vuestro perro presentará un malestar abdominal agudo, con dolor, vómito, diarrea hemorrágica similar a una compota de frambuesa y colapso agudo.
La disquecia, un signo clínico a menudo asociado con constipación, se define como la evacuación difícil o dolorosa de las heces desde el recto y suele asociarse con lesiones en o cerca de la región anal saculitis anal o fístulas perianales, afecciones pelvianas, enfermedad o lesión de la médula espinal lumbosacra, alteraciones endocrinas, afecciones raquideas o coxofemorales. El tenesmo es un signo clínico caracterizado por un esfuerzo ineficiente o doloroso para defecar; por ello por lo común se asocia con disquecia.

Otras causas de constipación incluyen la ingestión de materiales extraños (huesos, plásticos, juguetes), factores ambientales que cambian la rutina defecatoria del perro, como la ubicación en un medio extraño (perrera, hospital veterinario, cambios en las salidas y en las pautas de ejercico habituales), hernias perineales, agrandamiento prostático, quistes paraprostáticos, fracturas pelvianas compresivas, enfermedades lumbosacras (compresiones medulares y hernias discales), tumores perianales o seudocoprostasis (heces enredadas en el pelo del área perianal).
Los tratamientos para solventar el estreñimiento, dependerán de los síntomas observados. El uso de laxantes se hará en la mayoría de las ocasiones indispensable, y serán suministrados por vía oral o por vía rectal en forma de suspensión, comprimidos, supositorios, cánulas o enemas de agua o suero fisiológico calientes con o sin el agregado de jabón suave. En algunos casos se hará necesaria la rehidratación del paciente, y el tratamiento de los vómitos que en ocasiones acompañan a estos procesos. El vaciado manual de las heces a través del recto se hará en muchas ocasiones indispensable.

Dr. José Enrique Zaldívar Laguía.
Dra. Lina Sáez de Antoni.

Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045.

Información

Esta entrada fue publicada en 18 diciembre, 2015 por en Digestivo y etiquetada con , , , .

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