Clinica Veterinaria Colores

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Fobia a ruidos en perros: Actualización

Entre los problemas de comportamiento de los perros los miedos y las fobias a los ruidos son el tercer problema más común, tras los problemas de agresividad y trastornos relacionados con la separación.

Es importante diferenciar entre miedo y fobia

  • Miedo: Es una respuesta emocional que incluye cambios fisiológicos y de conducta y que aparecen cuando el perro se enfrenta a una situación amenazante o a un estímulo. Es una respuesta normal que facilita la adaptabilidad y la supervivencia del perro.
  • Fobia: La respuesta del miedo se encuentra desproporcionada en duración y/o en intensidad para el estímulo que la desencadena. Esta respuesta no es normal ni adaptativa.

Aunque la respuesta de miedo se considere normal, si pensamos que se puede convertir en una fobia, es esencial prevenirlo y una vez que ha aparecido el problema tratarle.

Los ruidos fuertes son el estímulo que con mayor frecuencia desencadena una fobia. La mitad de los dueños de perros consideran que su perro tiene miedo a los ruidos fuerte. Son las tormentas y los fuegos artificiales los ruidos que más frecuentemente se asocian a fobias.

Pero ¿por qué los perros manifiestan miedo hacia un determinado estímulo?

  1. Los perros pueden tener miedo frente a un estímulo cuando no han tenido contacto con dicho estímulo o el contacto ha sido muy escaso, durante el periodo de socialización, que comprende desde las 3 semanas a los 3 meses de edad.
  2. Una experiencia negativa con un estímulo o con estímulos parecidos suelen ser la causa de la fobia. Si un perro ha tenido una mala experiencia con un petardo, como que haya explotado a su lado, puede desarrollar una fobia a partir de ese momento. Hay que tener en cuenta que un estímulo es más aversivo cuanto más intenso, intermitente e imprevisible es.
  3. El miedo tiene una heredabilidad bastante elevada. La probabilidad de que los cachorros sean miedosos es más elevada cuando sus progenitores lo son.
  4. Animales sometidos a niveles elevados de estrés duarante las primeras etapas de desarrollo, cuando el sistema nervioso todavía está madurando, son más susceptibles a padecer cambios irreversibles en las estructuras implicadas en la respuesta de estrés, y serán más propensos a manifestar problemas de comportamiento incluyendo los problemas de miedo.

Cómo diagnosticar una fobia:

La edad de adopción del perro y las experiencias negativas son datos esenciales. Los signos más frecuentes que se encuentran en los perros son: Paralización, intentos de escape, esconderse y agresividad. Los perros con miedo también pueden manifestar otros sígnos: lamido de los belfos, temblores, jadeo, taquicardia, micción o defecación, vaiado de los sacos anales, vocalizaciones, etc.

En algunas ocasiones el perro reacciona con miedo únicamente cuando se presenta el estímulo negativo (trueno), pero en otras ocasiones se anticipa ya que ha aprendido a relacionar determinadas situaciones con la llegada del estímulo que le causa la fobia, por ejemplo, muchos perros reaccionan con miedo cuando se nubla el cielo o llueve, aunque todavía no truene.

Estrategias de tratamiento:

Dependerán de si el perro anticipa 0 no la llegada del estímulo negativo.

Anticipación leve o nula

Cuando el problema aparece solo en momentos muy puntuales, por ejemplo un día de tormenta o un día de fuegos artificiales, hay dos objetivos: Evitar que el perro sufra durante el evento negativo y evitar que el problema empeore. Lo que vendría a ser un tratamiento “paliativo”, disminuir la respuesta fóbica pero no eliminarla completamente.

Pautas para impedir que el perro sufra durante el evento negativo:

  • Crear una zona de seguridad: Podría ser una habitación, un parque para perros o un transportín. Previamente se tiene que haber habituado a dicha zona. Es preferible mantener esta zona con poca luz y dejar la radio o la tv encendidas para amortiguar el ruido.
  • Administrar ansiolíticos: Existen varias opciones, será tu veterinario el que te diga las más adecuadas.
    • Una de las opciones más utilizadas son las benzodiacepinas, ya que además de reducir la ansiedad, producen una amnesia anterógrada, que permite que el perro no recuerde el evento negativo. Las más utilizadas son el Alprazolam y el Cloracepato.
      • Es recomendable comprobar el efecto del fármaco sobre el perro para descartar, en primer lugar, que se produzca un efecto paradójico de excitación y en segundo lugar, concretar la dosis efectiva. Si se observa un efecto paradójico deberá incrementarse la dosis, si dicho efecto perdura, debe cambiarse de fármaco.
      • Una alternativa es la trazodona un ansiolítico y potente hipnótico, puede utilizarse puntualmente a dosis altas para reducir la ansiedad y/o miedo antes de una situación aversiva, o de forma continuada a dosis más bajas, en caso de fobias crónicas.
    • Otra alternativa a las benzodiacepinas son los alfa-2-adrenérgicos que bloquean la liberación de catecolaminas. La clonidina vía oral o la dexmedetomidina (sileo) en gel aplicado en la mucosa oral, puede administrarse 90 minutos antes del evento negativo.
  • Feromonas apaciguadoras sintéticas
    • Las feromonas apaciguadoras sintéticas (Adaptil) pueden complementar el resto de medidas. En caso de haber establecido una zona segura, es preferible colocar el difusor de feromonas o aplicar el spray en dicha zona.
  • Nutracéuticos
    • La alfa-casocepina es un suplemento nutricional con propiedades ansiolíticas parecidas a las benzodiacepinas, pero sin los efectos secundarios asociados. Es muy útil en casos leves o en los que no es recomendable el uso de fármacos. Se comercializa en forma de suplemento (Zylkène) o como componente de algunas dietas (Calm de Royal Canin) . Estas dietas contienen además otros componentes como el triptófano, precursor de la serotonina. Hay otros complementos nutricionales como la teanina (Anxitane) que pueden ser de utilidad como complemento a la modificación de la conducta en perros con fobias.

Las medidas que pueden aplicarse para evitar un empeoramiento de las fobias son:

  • No castigar al perro cuando reacciona con miedo ya que aumentaría todavía más el estrés y podría desencadenar una reacción defensiva por parte del perro.
    • El miedo es una emoción básica que consiste en una respuesta neuroendocrina-conductual automática, refleja, involuntaria e inconsciente. Por lo que su conducta podría verse reforzada debido a la intervención del propietario. Por tanto si el estímulo negativo ha aparecido, y el animal se asusta, una acción adecuada consistiría en dar seguridad al perro para tratar de revertir ese estado emocional.
  • Se recomienda no exponer al perro de forma forzada al ruido causante de la fobia a una intensidad muy elevada. En la mayoría de los casos la fobia empeora.
  • Tal como se ha comentado, la utilización de una benzodiacepina, que produce amnesia anterógrada, también ayudará a evitar que el problema empeore.

Anticipación moderada

Además de tener en cuenta todas las estrategias ya comentadas, si existe anticipación hay un tercer objetivo, que consiste en habituar al perro al estímulo negativo, es decir, podría considerarse que en estos casos se plantearía un tratamiento “curativo”.

Para ello se podría utilizar una grabación de los ruidos que son negativos para él. Mediante ejercicios de desensibilizaión y contracondicionamiento, se asociará el estímulo negativo con algo positivo para el perro (por ejemplo, juego o un alimento muy apetecible). Hay DVDs que se comercializan con esta finalidad, aunque tambien pueden encontrarse en Internet.

Hay un inconveniente en este proceso cuando la fobia es a tormentas. La grabación permite la replicación del ruido, pero no de otros estímulos que acompañan al ruido como son la humedad o la presión. Por eso es muy común que los perros diferencien la grabación de la realidad y por lo tanto deja de ser una herramienta útil.

En los casos en los que el objetivo es habituar al perro al ruido que le resulta molesto, se recomienda utilizar fármacos ansiolíticos a largo plazo que no interfieran en el aprendizaje del perro. Algunos fármacos que podrían utilizarse en este caso son la amitriptilina y la fluoxetina. Hay otras opciones como la trazodona, la clonidina o la selegilina.

Antes de utilizar cualquier fármaco, se debe tener en cuenta los siguientes puntos:

  • El perro debe estar sano (se debe realizar una analítica sanguínea básica).
  • Deben conocerse los efectos secundarios del fármaco.
  • Deben conocerse las posibles incompatibilidades entre fármacos.

Métodos alternativos, como la utilización de productos que combinan varios componentes con efecto ansiolítico como el Calmex, la camiseta Thundershit o el métyodo Tellington TTouch podrían ser herramientas complementarias. Sin embargo, no se puede garantizar su efectividad, ya que todavía no se han realizado estudios científicos para confirmar su utilidad para este tipo de problemas.

M. Amat; T. Camps; C. García; X. Manteca

Consulta de difusión veterinaria

diciembre 2016

 

 

Información

Esta entrada fue publicada en 5 enero, 2017 por en Divulgación y etiquetada con , .

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