Clinica Veterinaria Colores

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Tumores mamarios en la perra

Los perros tienen 5 glándulas mamarias en cada lado, que denominamos torácica craneal, torácica caudal, abdominal craneal, abdominal caudal e inguinal. Todas ellas tienen un drenaje linfático hacia los ganglios más próximos. Además debéis saber que están muy vascularizadas.
No es infrecuente que a determinadas edades, normalmente a partir de los 10-11 años vuestras perras desarrollen tumores en sus glándulas mamarias. Podemos decir, y nuestra experiencia así lo confirma, que son las neoplasias más frecuentes. También sabemos que cuanta más edad tiene la perra más posibilidades hay de que sus nódulos sean malignos, mientras que los que aparecen en perras más jóvenes suelen ser de naturaleza benigna.
Los factores dietéticos pueden influir en el riesgo de tumores mamarios. La obesidad al año de vida, la obesidad un año antes del diagnóstico de la neoplasia mamaria, y la ingesta de alimentos caseros aumentan el riesgo de formación de tumores mamarios.
Son más habituales en hembras enteras, o bien en aquellas que han sido castradas habiendo pasado antes por varios celos. Su desarrollo está ligado a la producción de hormonas femeninas relacionadas con el aparato genital, es decir a estrógenos y progesterona.
Está demostrado que hembras castradas antes de su primer celo, tendrían un riesgo del 0,05% en desarrollar este tipo de tumores. Si son operadas después del primer celo, el riesgo se elevaría al 8%, y si se hace después del segundo hablaríamos de un 26%. Si la ovariohisterectomia se practica después del tercer celo, no hay beneficios protectores para la formación de tumores mamarios.
Las anormalidades genéticas son importantes en el desarrollo y la progresión de los tumores. Por ejemplo se ha descubierto una mutación genética que ha sido identificada como la pérdida o inactivación de un gen supresor tumoral, lo cual puede acrecentar la formación de la neoplasia.
El 50% de los tumores son benignos. Se trata normalmente de fibroadenomas, adenomas simples, tumores mesenquimatosos, y tumores mixtos.
Entre el otro 50%, los malignos, los más frecuentes son los carcinomas, como el carcinoma sólido, adenocarcinoma tubular, adenocarcinoma papilar y carcinoma anaplásico. En el momento del diagnóstico el 50% de estos tumores malignos ya han desarrollado metástasis. Mención especial merecen los sarcomas que constituyen el 5% de los tumores mamarios (10% de malignidad). Se han descrito el osteosarcoma, el fibrosarcoma y el osteocondrosarcoma. La glándula mamaria es asiento habitual para el osteosarcoma extraesquéletico. La tasa de metástasis para el osteosarcoma es del 62,5%, con una sobrevida media de 60 días.
No es raro, aunque cada día lo es menos, que acudáis a nuestras clínicas buscando una solución química al celo de vuestras perras. Cuando empezamos nuestra carrera profesional, no era raro el uso indiscriminado de productos hormonales, que administrados en forma de inyecciones o de pastillas eran utilizados para tal fin. Desde hace mucho se sabe que éstas sustancias, además de hacer su efecto, es decir inhibir o suprimir el celo, provocaban a la larga numerosos problemas, entre los que se encuentra el cáncer de mama.
No es infrecuente que cuando detectáis alguna masa en las mamas de vuestras perras ya lleven algún tiempo ahí. Sucede incluso que cuando realizamos un examen rutinario en las consultas para una vacunación o para diagnosticar alguna otra patología nos encontremos con ellos.
Pues bien, en un principio tampoco hay motivo para la alarma. Sabemos que estos tumores al igual que sucede en otras especies, incluso en la humana, pueden ser malignos o benignos.
Los benignos no invaden localmente los tejidos ni producen metástasis, pero cuando aparecen suelen hacerlo de forma múltiple.
Los malignos, pueden presentar un comportamiento “benigno” o ser muy agresivos. En este último caso, solemos notar que evidencian invasión local, pero pueden afectar a los ganglios linfáticos locales: inguinales superficiales en caso de estar afectadas las glándulas caudales, y axilares o esternales craneales en caso de estar asentados en las mamas anteriores. Pueden incluso hacer metástasis en los pulmones y a veces, aunque es raro en el hígado.
Podemos decir que las glándulas mamarias más afectadas suelen ser las posteriores o caudales, debido a que son las que más tejido mamario tienen. Los tumores a menudo se pueden palpar con facilidad como nódulos discretos o masas dentro de las glándulas mamarias. Pueden presentarse de forma localizada o múltiple y pueden estar adheridos a la piel o al músculo. Podemos decir que el 75% de los tumores mamarios aparecen de forma aislada . En algunas ocasiones pueden presentar ulceraciones.

Si realizamos un análisis de sangre en estas perras, lo normal es que no encontremos importantes cambios, salvo quizás en algunas ocasiones elevaciones proteicas. Si sospechamos de malignidad en el tumor localizado habrá que echar mano  de un estudio radiológico del torax, que puede ser complementado con una radiografía de abdomen para visualizar posibles ganglios afectados e incluso la visualización de huesos. Una ecografía tampoco estará de menos.
Todas estas pruebas deberán ser realizadas si la masa encontrada nos hace sospechar de malignidad. La presencia de claudicación y edema en los miembros posteriores, o dificultad respiratoria, pueden ser signos de mal pronóstico ya que nos pueden indicar infiltración de vías linfáticas o metástasis a nivel óseo o pulmonar.
No tendrán ningún sentido, las pruebas diagnósticas anteriormente referidas, si lo que hemos localizado es un pequeño nódulo suelto que no tiene un tamaño mayor de un garbanzo.
El diagnostico definitivo se establecerá en base a la extirpación y posterior biopsia de la masa. Se podría previamente proceder a la realización de una citología con aguja fina, aunque no siempre nos dirá la característica del tumor. Podríamos incluso optar por hacer una biopsia incisional, es decir tomar una muestra pequeña del tumor que nos dirá con seguridad cual es su naturaleza, y nos permitirá diferenciar las masas de otras que pudieran no ser tumores. Lo cierto es que con un poco de experiencia es difícil que un veterinario no distinga un tumor de mama de algo que no lo es.
A veces nos encontramos con que dentro de la misma mama existen tumores de distinto tipo. Es decir nos podemos encontrar una maligno, junto a otro benigno e incluso con componentes mixtos, es decir con células de los dos tipos.
Podemos también encontrarnos con tumores que aún siendo malignos se pueden presentar muy bien delimitados y en otras ocasiones con clara apariencia de ser muy invasivos e infiltrativos. Estos últimos serán los de peor pronóstico.
El tratamiento de la mayoría de los tumores es el quirúrgico. Según la apariencia y situación del tumor, el cirujano puede optar por varias técnicas.
Se puede quitar sólo el nódulo (tumorectomia). Está recomendado para masas pequeñas, firmes, y no adheridas. Se puede quitar la glándula mamaria (mamectomia) donde asienta el nódulo. Esta técnica está recomendada en tumores que se localizan en el centro glandular, mayores de 1cm de diámetro, o con evidencia de adherencia a la piel superpuesta o al tejido subcutáneo subyacente. La mastectomia regional es la extirpación de tres glándulas y está indicada cuando glándulas consecutivas tienen tumores añadiendo en la extirpación los ganglios linfáticos a los que drenan estas glándulas.
En caso de tumores múltiples o de gran tamaño se requiere una mastectomia local radical. Se extirparán los ganglios inguinales como parte de la quinta glándula mamaria.
No es recomendable extirpar las dos cadenas mamarias en el mismo acto quirúrgico, ya que el cierre de la herida provocada puede ser sumamente difícil y la posibilidad de dehiscencia postoperatoria es alta, debido a la tensión de la piel.
Hay quién se empeña en acompañar el acto quirúrgico de la castración en base a no se sabe muy bien que razonamiento científico. Es inútil y no vale absolutamente para nada, salvo para “hinchar” la factura del cliente. Ésta practica carente de toda ética no tiene efecto alguno sobre el desarrollo de nuevos tumores benignos, la progresión de tumores malignos, el tiempo de metástasis o la supervivencia general. Aún así, que es nuestra manera de pensar, hay literatura veterinaria que defiende parcialmente la realización de esta práctica. Lo justifican diciendo que prevendría una posible piómetra (infección de matriz) en el futuro, en especial si se piensa en el uso de quimioterapia posterior a la cirugía. Si se decide realizarla se deberá hacer antes de extirpar los tumores teniendo cuidado posteriormente para no sembrar la cavidad abdominal de células exfoliadas.
En cuanto a la quimioterapia, son numerosos los protocolos terapéuticos que se han ensayado, aunque ninguno ha resultado ser muy eficaz a la hora de aumentar el intervalo libre de enfermedad o la supervivencia en relación con los resultados obtenidos sólo con cirugía. Se han usado productos como el tamoxifeno, doxorrubicina sola o en combinación con ciclofosfamida. La quimioterapia inhalatoria en perras con metástasis pulmonares utilizando paclitaxel, reduce en un 40% las masas tumorales en algunos casos. En cuanto a la terapia radiante todavía no hay experiencias en España como para llegar a conclusiones.
En las perras, el pronóstico para los tumores benignos que han sido extirpados mediante cirugía es muy bueno. En caso de que el histopatólogo nos haya comunicado que se trata de un tumor maligno, lo recomendable es realizar controles clínicos cada cuatro meses, es decir, cuatro veces al año, con palpación de las mamas, auscultación pulmonar y radiología y ecografia en caso de que se sospeche de metástasis.

Para los carcinomas bien diferenciados es razonable pensar en tiempos de supervivencia superiores a los 2 años para ciertos tipos histológicos.
En el caso de los carcinomas invasivos, el pronóstico es grave, ya que la mayoría metastatizan rapidamente a pesar de su extirpación quirúrgica.
Para carcinomas sólidos: 36 semanas.
Para los carcinomas anaplásicos: 11 semanas.
Para los sarcomas: 6 semanas
Una vez expuesto el tema de las neoplasias mamarias, que muchos de los que tenéis perra habéis padecido o padeceréis, os aconsejaría que a partir de los 8 años le digáis a vuestro veterinario que revise las glándulas mamarias cuando vayáis a la clínica por cualquier motivo. Si en un momento determinado estos nódulos aparecen, dejaros asesorar por él, que será quién establezca la urgencia o no de su extirpación. Y si es en casa, acariciando a la perra cuando los descubrís, las demoras a veces juegan malas pasadas. De todas formas os diremos, que todos esos porcentajes que hemos puesto en el artículo no siempre se ajustan a la realidad, en especial los últimos que hablan de tiempos de vida para determinados tumores. En nuestros más de 33 años como veterinarios que han visto muchos cánceres de mama, que han sido operados en nuestra clínica, no hemos visto porcentajes muy altos en metástasis que supongan la muerte o la eutanasia urgente de las perras afectadas.

Dr. José Enrique Zaldívar Laguía.
Dra. Lina Sáez de Antoni.

Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045.

Información

Esta entrada fue publicada en 21 diciembre, 2015 por en Oncología y etiquetada con , .

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