Clinica Veterinaria Colores

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Complejo Granuloma-eosinofílico felino

A pesar de los continuos avances en dermatología felina, algunos síndromes clínicos siguen siendo enigmáticos. El máximo exponente de esto es el CEE = CEF, del que se sabe poco acerca de sus causas (plural). Debéis tener claro que cuando os hablamos de que vuestro gato tiene un CGE no estamos diagnosticando nada.

El complejo granuloma eosinofílico felino lo podemos definir como un conjunto de lesiones inflamatorias crónicas que afectan a los labios, la mucosa oral y la piel del gato. Se suelen agrupar en tres síndromes.

ÚLCERA EOSINOFÍLICA = ÚLCERA INDOLENTE = ÚLCERA ÁTONA
PLACA EOSINOFÍLICA.
GRANULOMA EOSINOFÍLICO = GRANULOMA LINEAL = GRANULOMA COLAGENOLÍTICO.

El conocimiento que tenemos actualmente de estos problemas del gato no ha variado demasiado en los últimos treinta años. El CGE representa un patrón de reacción a una serie de afecciones primarias. Su causa se puede considerar un auténtico misterio por resolver. Podemos hablar de factores infecciosos (incluido el virus de la inmunodeficiencia felina), procesos autoinmunes y alergias (parásitos alimentos o inhalantes).

El agrupamiento de estas tres entidades clínicas distintas bajo el nombre de CGE ha sido arbitrario, basado en la observación clínica de algunos gatos que desarrollaron ya fuera concurrente o secuencialmente, una o varias de estas entidades clínicas.
Si realizamos una biopsia de estas lesiones, se verá que cada una guarda unas características propias, pero a veces estas se solapan dificultando la completa individualización de estos síndromes.

El eosinófilo, aunque es un leucocito (glóbulo blanco) se localiza principalmente en los tejidos. La presencia de un infiltrado o acúmulo de estas células en una muestra de piel, se interpreta como un indicio de una presumible enfermedad alérgica o parasitaria.
En el gato se reconoce la existencia de tres tipos de enfermedades cutáneas alérgicas: La alergia alimentaria, la atopía (incluye inhalantes) y la alergia a las pulgas y a la picadura de mosquitos. De esta forma podemos dividir las afecciones cutáneas del gato en formas fácilmente achacables a la alergia (placa eosinofílica) y aquellas que pueden ser alérgicas, pero que en muchos casos incluso con una evaluación cuidadosa, permanecen en el cajón de las de causa desconocida (idiopáticas) como el granuloma y la úlcera,

ÚLCERA

ÚLCERA INDOLENTE, ÚLCERA ÁTONA, ÚLCERA DE ROEDORES, ÚLCERA EOSINOFÍLICA.

Es una lesión cutánea, mucocutánea y de la mucosa oral común en gatos. La mayoría se sitúan en el labio superior en la zona de los caninos y suelen ser unilaterales. Las úlceras suelen estar bien delimitadas, son alopécicas y brillantes, con coloración pardo rojiza y bordes sobreelevados. No son dolorosas ni pruriginosas. Las lesiones pueden medir desde mm a 1 cm. Parecen lesiones precancerosas que rara vez evolucionan a carcinoma de células escamosas. En la mayor parte de los afectados, la úlcera indolente es la única lesión, aunque también puede darse conjuntamente con placas o granulomas.
La causa es desconocida, aunque hay gatos que son positivos a las pruebas alérgicas y que responden a la hiposensibilización, sugiriendo esto una causa alérgica. También se ha propuesto una predisposición genética. Para complicarlo más se ha asociado a un lamido excesivo: ¿Será la causa real de la lesión?.
Se ha diagnosticado en gatos con una edad media de 6 años y un rango de 9 meses a 9 años. No hay preferencia por ninguna raza y quizás las hembras estén más predispuestas.

PLACA

Es una lesión cutánea común en gatos. Se suele presentar en gatos jóvenes (2-3 años). No hay preferencia racial y las hembras estarían más predispuestas. El picor es intenso y suele preceder al desarrollo de las lesiones. Puede haber letargia o irritabilidad. El desarrollo de una lesión aislada o solitaria es peragudo: Parece producirse en una noche. La gravedad de la lesión puede o no correlacionarse con el tiempo transcurrido desde el estímulo inductor hasta que el gato es llevado a la clínica.
Las lesiones consisten en alopecias con marcado eritema, bien delimitadas, elevadas, redondas u ovaladas, rojas, exudativas y a menudo ulceradas, con un diámetro entre 0,5-0,7 cm. Los ganglios linfáticos pueden aparecer inflamados. Se distribuyen por la ingle, la región perineal y el lateral del muslo, aunque también pueden presentarse en la axila, ombligo, antebrazo, e incluso en conjuntiva, córnea y boca.
Se cree que es la manifestación de un proceso alérgico, cuyo causante pueden ser pulgas, alimentos o alergenos ambientales. Si descartáramos cualquier tipo de alergia, no deberíamos olvidarnos de las Cheyletiellas y de los hongos.

GRANULOMA

Se observa en gatos jóvenes de alrededor de un año, con un rango de 6 meses a 5 años. No hay predilección racial, pero afecta más a las hembras.

Las lesiones pueden aparecer en forma de pápulas, nódulos o líneas. La presentación más frecuente es como una línea sobreelevada sobre la región caudal o medial del muslo, aunque podremos verlas también en la región lateral del tronco, el cuello, el tórax y los miembros anteriores. Estas líneas están bien delimitadas, tienen una consistencia firme, coloración amarilla o rosada y no provocan picor, por lo que a veces se descubren de forma accidental. Pueden medir de 0,5 a 10 cm de largo y 2-4 mm de ancho. Si se presentan los granulomas en forma de nódulos o de pápulas se localizarán en la boca, puente nasal, pabellones auriculares, almohadillas plantares y pie, donde provocarán dolor y cojeras. Los granulomas bucales (lengua y paladar duro), provocarán anorexia, hipersalivación, dificultad para tomar alimento y halitosis. Otra localización frecuente es el labio inferior (gatos buchones = gatos haciendo pucheros) o en el mentón (gatos con mentón graso = edema mentoniano felino).
En gatos menores de un año pueden resolverse espontáneamente en un plazo de 3-5 meses.

DIAGNÓSITCO DEL COMPLEJO GRANULOMA EOSINOFÍLICO

En principio, las lesiones de estos tres síndromes son bastantes típicas. El problema como ya os he comentado se da cuando aparecen dos, o los tres síndromes juntos. Buscar la causa primaria es sumamente complicado y costoso, por lo que podemos realizar un tratamiento de ensayo y si no hay remisión o aparecen recaídas empezaremos con el protocolo diagnóstico que a continuación os expondré.
En un análisis de sangre no vamos a encontrar nada relevante, salvo en el caso de la placa en que aparecerá un aumento de eosinófilos. Raramente lo encontraremos en el caso de la úlcera y esporádicamente lo veremos en el caso de granuloma. Podemos optar por hacer una citología de las lesiones, que puede sacarnos de dudas, sobre todo si se trata de placa o granuloma.
Las biopsias serán el siguiente paso, si la citología no nos resolvió el problema. Nos dirá si es una placa o un granuloma. Para la úlcera no es muy útil la biopsia porque las lesiones dermatopatológicas no suelen ser específicas, aunque sobre esto hay controversia. Al parecer, si realizáramos una biopsia en los primeros estadios de la lesión, nos encontraríamos con unas características similares a las del granuloma, y sin embargo si se hacen tres días a tres semanas después de su aparición no nos sacarían de dudas. Por lo tanto, el estadio en que se obtiene la biopsia es crucial para las características histopatológicas.

Podemos concluir que es más o menos sencillo distinguir entre placa y granuloma, lo difícil viene después: ¿Qué lo provocó?.

Numerosos casos de CGE son secundarios a dermatitis alérgicas, por lo que deberíamos introducir un diagnóstico alergológico: Test cutáneos o pruebas serológicas para alergenos, y dietas de eliminación.

TRATAMIENTO

Podemos utilizar el mismo protocolo en los tres casos (úlcera, placa, granuloma), aunque a veces para cada uno de ellos, unos medicamentos funcionan mejor que otros.
Lo primero, independientemente de la lesión observada es realizar un tratamiento radical contra las pulgas. Cuando un veterinario os sugiere que quizás vuestro gato tenga pulgas y que la picadura de éstas puede ser la causa del problema (alergia a la picadura de pulga), nos miráis con cara rara, no por la alergia en sí, sino porque consideráis imposible que vuestra mascota tenga esos bichos. Cosas más raras se han visto. Demostraros que tienen pulgas es complicado, así que no os alarméis y confiad en vuestro veterinario.

El arsenal terapéutico para tratar estos problemas es amplio:
Empezaremos con el uso de glucocorticoides, que generalmente vuestro gato admitirá sin padecer los efectos nocivos que a veces provocan en los perros. Los podemos usar inyectados u orales. Dada la dificultad que suele entrañar introducir pastillas en la boca de un gato, yo utilizo primero los inyectables. El más usado es el Acetato de Metilprednisolona. Se administra cada dos semanas a una dosis estándar hasta un máximo de 3-4 inyecciones. Otra alternativa es la Prednisona a altas dosis en días alternos, por vía oral, o la Dexametasona cada 48 horas o la Triamcinolona cada 24 h. Y luego cada 48-72 horas.
Algunos dermatólogos indican el uso de antibióticos en todos los casos: Trimetroprim-Sulfadiazina, Cefadroxilo, Amoxicilina-Clavulánico. Hay gatos que responden perfectamente a esta monoterapia.
El Acetato de Megestrol, un progestágeno utilizado con quizás demasiada frecuencia para inhibir el celo en las gatas ha sido también utilizado. no os lo recomendamos porque entre su uso y la aparición de una Diabetes Mellitus tan solo hay un paso.

Otras alternativas terapéuticas para casos complicados incluyen el uso de inmunomoduladores como el Levamisol, el Interferón gamma, el Clorambucilo, el Tiabendazol, las sales de Oro (Aurotioglucosa) y la Ciclosporina. Cuidado si administráis estos dos últimos porque además de tardar en ver el efecto (4-6 semanas), pueden provocar supresión de médula ósea, proteinuria y erupción medicamentosa.
El Palmidrol es uno de los últimos tratamientos puestos a nuestra disposición. Los ácidos grasos parece que pueden ayudar de forma beneficiosa.

Otras alternativas son la cirugía, radioterapia, crioterapia y el láser.

Habrá gatos que muestren una respuesta satisfactoria a los tratamientos de hiposensibilización, o a las dietas de eliminación comerciales, o a la comida de bebés a base de cordero o jamón, suplementadas con vitaminas, minerales y aminoácidos, si la causa era algún inhalante o algún alimento.

Dr. José Enrique Zaldívar Laguía.
Dra. Lina Sáez de Antoni.

Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045.

Información

Esta entrada fue publicada en 17 diciembre, 2015 por en Dermatología y etiquetada con , , .

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