La socialización del perro y sus claves

La etapa de socialización es uno de los momentos más importantes en la vida de un perro. Hacerlo bien desde cachorro ayuda muchísimo a prevenir problemas de comportamiento en el futuro. Y algo importante: socializar correctamente no tiene por qué estar reñido con proteger su salud frente a enfermedades.


¿Qué es el periodo de socialización?

Es una fase muy especial en la vida del cachorro en la que aprende, de forma rápida e intensa, a relacionarse con otros perros, con personas y con el mundo que le rodea.

Suele darse entre las 3 y las 12 semanas de vida (a veces puede alargarse hasta las 16, según el perro). Durante este tiempo, el cachorro está especialmente preparado para:

  • Aprender a comunicarse con otros perros.
  • Acostumbrarse a las personas.
  • Ver como normales ruidos, objetos, situaciones y entornos que formarán parte de su vida adulta.

En esta etapa su cerebro aún no ha desarrollado del todo los mecanismos del miedo, por eso se adapta con más facilidad. Si se aprovecha bien este momento, se reducen mucho las probabilidades de que en el futuro aparezcan problemas de miedo o agresividad.


Ojo: socializar no es “exponer por exponer”

La socialización no es una ciencia exacta. No basta con que el cachorro “vea cosas”.

Para que funcione de verdad:

  • La exposición debe ser gradual.
  • Debe ser positiva y agradable para el cachorro.
  • Hay que vigilar que no tenga miedo. Si se asusta, el efecto puede ser justo el contrario.

Después de esta etapa también puede seguir aprendiendo, pero le costará más tiempo y esfuerzo adaptarse a lo nuevo.


Claves para una buena socialización

El cachorro debe crecer en un entorno rico en estímulos, tanto sociales como físicos, y siempre con experiencias positivas.

Desde la cría (antes de la adopción)

La socialización empieza incluso antes de que llegue a su nueva casa. Durante la cría es importante que tenga:

  • Contacto regular con otros perros equilibrados y sociables.
  • Relación con personas conocidas y desconocidas, siempre tranquilas y amables.
  • Manipulación diaria (tocar patas, boca, orejas, cuerpo) para que se acostumbre a que lo exploren, lo bañen o lo revise el veterinario.
  • Juguetes y objetos de diferentes texturas para estimular su curiosidad.

La edad recomendada para adoptar es alrededor de las 8 semanas, cuando ya ha aprendido mucho de su madre y hermanos.


Después de la adopción

Aquí la familia, junto con el veterinario, tiene un papel fundamental. El cachorro debe seguir conociendo el mundo poco a poco:

  • Otros perros: de distintas edades, tamaños y sexos, pero evitando perros con mal carácter o estado de salud desconocido.
  • Personas diferentes: hombres, mujeres, personas mayores, niños (de distintas edades).
  • Objetos y ruidos: tráfico, bicicletas, carritos, paraguas, mochilas, aspiradora, timbre, etc.
  • Situaciones habituales: viajar en coche, bañarse, manipulaciones en casa, visitas al veterinario.

Todo esto debe hacerse de forma frecuente, tranquila y positiva.


Socialización vs enfermedades

Durante estas semanas el plan de vacunación está en marcha, y el cachorro aún puede ser vulnerable. Aun así, socializar y cuidar su salud es compatible si se hace con cabeza.

El momento de empezar a salir a la calle depende de varios factores:

  • Edad del cachorro
  • Vacunas y desparasitaciones
  • Su estado de salud
  • Presencia de anticuerpos maternales
  • Nivel de enfermedades infecciosas en tu zona

Esto siempre debe valorarlo el veterinario.

Cómo hacerlo de forma segura

Se recomienda ir de menos a más:

  1. Primero, llevar al cachorro en brazos a lugares nuevos, para que observe sin tocar el suelo.
  2. Después, dejarlo moverse en zonas de bajo riesgo (casas de amigos, espacios privados), solo con perros sanos, vacunados y desparasitados.
  3. Por último, acudir a parques y zonas con más perros, ya con mayor protección.

Siempre es importante que el propietario conozca tanto los beneficios como los riesgos, para tomar decisiones informadas.


Clases para cachorros

Las clases de socialización son una excelente opción.

Deben estar dirigidas por un profesional en educación canina y controlarse muy bien las interacciones para evitar sustos, peleas o malas experiencias. No se trata solo de juntarlos, sino de que las experiencias sean buenas, por ejemplo, juntando cachorros de temperamento similar.

Estas clases también ayudan a los propietarios a aprender sobre:

  • Educación
  • Salud
  • Necesidades básicas de su perro

Además, se ha visto que cachorros vacunados que acuden a estas clases no tienen más riesgo de parvovirus que los vacunados que no van.


En resumen

La socialización es una etapa clave en la vida del perro y una de las mejores herramientas para prevenir problemas de comportamiento. Con una buena planificación y el apoyo del veterinario, es posible socializar al cachorro de forma segura, sin descuidar su salud.

Te contestaremos lo más rápido que podamos, un saludo

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