Clinica Veterinaria Colores

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Parásitos externos del perro

Un año más, las temperaturas templadas de la primavera, y los calores del verano, harán que hagan su aparición los parásitos externos que intentarán alimentarse de la sangre de vuestros perros.

PULGAS

PULGASEl perro puede ser infectado por varias especies de PULGA, pero en el 90% de los casos lo será por la Ctenocephalides felis felis. Esta pulga es de origen africano, y habría sido importada a Europa a través de las Cruzadas. La otra pulga que habita nuestra continente es la Ctenocephalides canis, que es de origen paleártico, infestante de cánidos salvajes, y que se adaptó a las zonas más frías de Europa del Norte, y Europa Central.
La C.felis es una pulga de color marrón anarajando, y puede saltar una distancia media de 20 cm cada vez. La C. canis es un poco más atlética pudiendo hacer saltos de 30 cm de media.

Las investigaciones más modernas sobre estos “bichos” han echado abajo algunos tópicos, como el de que sólo se suben al perro para alimentarse. Hoy se sabe que la C.felis es un parásito permanente que si la dejan, se pasa el día encima de vuestro compañero. Una vez que ha caído al suelo, no resiste más de 3-5 días en el medio exterior. Sólo una muy pequeña población de pulgas cambian de hospedador e infesta a otros animales. Asi, el riesgo de contaminación por contacto directo entre carnívoros en una sala de espera, o en una exposición, es bajo (del ordén del 8%).

Las pulgas adultas se reproducen aproximadamente 48 horas después de su primer “atracón” de sangre. Cada hembra es capaz de poner 50 huevos por día durante 50-100 días. La longevidad de la pulga es de 100 días. Los huevos, puestos en el hospedador, caen al suelo con los movimientos del perro o en las fases de reposo, y eclosionan a los 3-7 días dando lugar a las larvas, que buscarán la humedad pero rehuyen la luminosidad. Un buen asentamiento para ellas son los sillones o el interior de alfombras y moquetas. Después de 7-30 días pasarán por tres estadíos larvarios, el último de los cuales, la L3 (pupa), dará lugar a la pulga adulta. Si existen animales a los que parasitar la pulga adulta emergerá rapidamente, y si no los hay, se protegerá por una envoltura durante varios meses (una media de 150 días).
Estas pulgas que no han emergido constituyen una fuente importante de parásitos disponibles de forma inmediata por si un hospedador pasa por sus proximidades. Las pulgas que han emergido buscan activamente un hospedador y pueden sobrevivir alrededor de una semana en ayunas.

La tempetatura es muy importante para el desarrollo de la pulga, siendo óptima una humedad del 85% y una temperatura mínima de 22 grados considerándose la ideal entre 25-26 grados. Temperaturas superiores a 30 grados, disminuyen la longevidad de la pulga adulta.
Temperaturas exteriores de 30 grados matarán a las larvas y a las pupas. En el interior de las casas, si la temperatura está por debajo de los 20 grados, el ciclo evolutivo se ralentiza. Estas condiciones mediambientales explican la presencia de pulgas todo el año y la explosión demográfica de su población en primavera.

El que puedan emerger las pulgas a partir de las pupas depende de diversos estímulos. El que exista una sombra, los pasos sobre un suelo, vibraciones (como las que provoca un aspirador) pueden inducir la salida de las pupas. Un perro en cuyo domicilio no haya pulgas las cogerá al pasar por un medio contaminado si la estación del año es propicia (paseos, vacaciones) o en el interior de una habitación (desplazamientos a casa de otro propietario, casas alquiladas para pasar unos días de descanso…). Muy a menudo son los gatos los que “importan” las pulgas a las habitaciones y permiten así la instalación del ciclo y después la infestación del o de los perros que allí puedan llegar a vivir. No es extraño que algún perro vuelva de sus vacaciones con pulgas (si no fue oportunamente tratado de forma preventiva), y que las coja en la casa que fue alquilada por sus dueños para pasarlas. Ésto se debe a que anteriormente pasó por allí un perro o un gato que las tenía.

Si ya de por si tener al perro parasitado por pulgas es un problema, lo será más si éste desarrolla lo que se conoce como DAPP, es decir, “La dermatitis por alergia a las picaduras de pulga”. Esta enfermedad se caracteriza por una dermatitis pruriginosa de la zona de la espalda, la zona lumbar, la cola, y la cara interna de las extremidades posteriores. La intensidad de los síntomas es independiente del número de pulgas.

Tampoco debemos olvidar, que la pulga es vectora de algunos agentes patógenos (transmisión de una tenia, Dipilidium caninum), de filarias subcutáneas o peritoneales (Dipitalonema reconditum).

Otro parásito que hará su aparición en las épocas mencionadas anteriormente son las

GARRAPATAS.

GARRAPATASEstos ectoparásitos de alimentan de la sangre de sus hospedadores, y pasan por cuatro etapas en su desarrollo: huevo, larva, ninfa y adulto. A base de ingerir sangre pueden aumentar su peso hasta más de 100 veces, y después de desprenderse pueden depositar millares de huevos. Una infestación masiva puede provocar anemia hemorrágica.

Las piezas bucales de la garrapata cortan la piel del huesped, y pueden provocar irritación e infecciones locales en los lugares en los que asientan. De la irritación causada por ellas y el autotrauma resultante, se pueden derivar dermatitis piotraumática (“focos calientes”) en los perros.
Además pueden provocar por inoculación de neurotoxinas, a través de su saliva, lo que se conoce con el nombre de “parálisis por garrapata”. Son transmisoras de graves enfermedades infecciones como la enfermedad de Lyme, la ehrlichiosis, borreliosis, fiebre maculosa de las Montoñas Rocosas, y la babesiosis. El reciente descubrimiento de leishmanias en garrapatas de perros positivos a dicha enfermedad, abre la puerta a la posibilidad de que puedan contagiar también dicha enfermedad.

En caso de localizar una garrapata en un perro, se debe proceder a su remoción tan pronto como sea posible para limitar el tiempo disponible para la posible inoculación de la neurotoxina o la transmisión de las enfermedades anteriormente mencionadas. Si teneis que quitar alguna garrapata que se ha enganchado a la piel de vuestro perro, lo recomendable es matarla previamente, y retirarla con unas pinzas traccionando de ella hacía adelante. Es muy importante que las pinzas enganchen a la garrapata desde su parte más anterior. No es recomendable echar vaselina, aceite o gasolina sobre ellas, y mucho menos quemarlas con un fósforo o un cigarrillo. La mejor manera de matar a una garrapata es pulverizar sobre ella un insecticida de los muchos que hay para uso veterinario. Una vez extraída se debe lavar la zona con agua y jabón.

Cómo es evidente, siempre es mejor prevenir que curar, así que, lo que debéis hacer a partir del mes de marzo, es proteger a vuestro perro contra estas infestaciones. Son muchos los productos que podemos usar para tal fin, y deberá ser vuestro veterinario el que os explique cómo y con que frecuencias debéis aplicarlos en función del lugar en el que viva vuestro perro, y las costumbres que tenga. La mayoría de las moléculas que se comercializan en la actualidad son sumamente efectivas, pero no podemos olvidar que también las hay que no sirven absolutamente para nada.

Dr. José Enrique Zaldívar Laguía.
Dra. Lina Sáez de Antoni.

Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045.

Información

Esta entrada fue publicada en 31 marzo, 2017 por en Divulgación, Parasitos y etiquetada con , .

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